El sexo y el chikung

Tradicionalmente las diferentes corrientes filosófico-religiosas de todo el mundo han vertido diferentes puntos de vista y opiniones con respecto a las relaciones sexuales. Los Taoístas tienen dos corrientes bien diferenciadas, la escuela de la Realidad Completa del Norte, en la que los estudiantes optan por seguir el Camino del Tao mediante el celibato o las prácticas sexuales moderadas y la escuela de la Realidad Completa del Sur, influenciada por la escuela neo-taoísta de los Guías Celestiales que utilizan las prácticas de alquimia sexual para conseguir los mismos objetivos. Sucede algo similar con los Budistas, los cuales pueden casarse y engendrar practicando algún tipo de yoga sexual, a diferencia de los monjes cristianos que al igual que algunos monjes Taoístas eligen el camino de la castidad.

Ambos caminos son buenos y conducen al mismo lugar, es cuestión personal decidirse por uno u otro Camino, aunque sea cual sea el camino elegido, si que es imprescindible e incluso interesante conocer algunas cuestiones con respecto a la energía sexual y los efectos que esta tiene en nuestro organismo. No podemos negar la existencia de ese impulso ancestral que nos empuja hacia las relaciones sexuales ante la vista de un ser sexualmente apetecible, hombre o mujer. Ese impulso primario si no es controlado puede tener algunas consecuencias de índole moral y psicológica, incluso física si tenemos mucha tensión sexual acumulada y no le damos salida.

Actualmente en nuestro mundo occidental la publicidad sexual es habitual, constantemente recibimos mensajes subliminales relativos al sexo que estimulan nuestros instintos básicos, la promiscuidad está a la orden del día y se mantienen relaciones sexuales indiscriminadas desde casi la adolescencia. Toda la carga de energía negativa que acumulamos durante nuestras vidas cotidianas, los problemas laborales, discusiones y estrés, son liberados por las personas, especialmente los hombres, mediante las relaciones sexuales con sus parejas. ¿Cuantas discusiones familiares no se han solucionado tras una sesión de sexo placentero y liberador? Como método para eliminar tensiones emocionales, el sexo juega un papel fundamental en una sociedad como la nuestra, en el cual las mujeres, que son receptivas, llevan la peor parte.

El hombre es Yang, explosivo, la mujer es Yin, receptiva. Cuando un hombre cargado con sus tensiones emocionales realiza el coito con una mujer, con la eyaculación no solo vierte la esencia vital, sino que junto al semen se libera de toda esa carga de energías negativas que le molestan y las deposita en el interior de la mujer que las recibe. Si esta mujer no domina las técnicas de trabajo con la energía, irá acumulando una carga de energías negativas que sin duda no le va a beneficiar en absoluto. La mujer también se libera mediante el orgasmo de esas cargas energético-emocionales negativas, pero al contrario que ella, el hombre no las recoge en su interior con la misma intensidad que la mujer.

Si a estos factores descritos, le sumamos el de la promiscuidad, nos encontramos que la persona que mantiene relaciones sexuales con varias parejas, va a ir recogiendo la esencia energética de cada una de ellas, “contaminando” a las otras parejas con las energías que ha recogido con cada relación sexual diferente. Igualmente la persona promiscua acabará acumulando en su interior toda esa cantidad de energías recogidas de sus diferentes parejas, con sus emociones negativas, miedos y problemas, contaminándose a si mismo y sufriendo estados de confusión producidos por esas energías emocionales que no le pertenecían, sufriendo también un desgaste importante de la esencia o Jing que le llevará irremediablemente a vivir en un estado de salud empobrecida y a llevar una vida desordenada y yerma.

¿Por qué muchas veces buscamos relaciones sexuales promiscuas e indiscriminadas? ¿Por qué a veces uno se siente sexualmente atraído por una persona y necesita mantener relaciones como si le fuera la vida en ello? Como hemos hablado anteriormente, las personas experimentamos este fenómeno en el cual cada día mas está en boga el mantener relaciones sexuales promiscuas, sobre todo en las grandes ciudades. Esto sucede por muchos factores, entre ellos está el hecho de que cuando no se cultiva la esencia y llevamos una vida desordenada y caótica, nuestras propias frustraciones y esa sensación de vacío interior producida por la desconexión general con la Energía de Dios, nos impulsan a mantener relaciones sexuales ya que durante los pocos segundos que dura el orgasmo, al aumentar nuestra frecuencia de vibración volvemos a sentir esa conexión con la energía divina y nos sentimos llenos de nuevo. Pero esta sensación es tan sutil y pasa tan rápido que en seguida necesitamos buscar de nuevo a otra pareja para volver a beber de la Fuente. Al llevar una vida de este estilo, si tenemos una pareja habitual, no la valoramos y buscamos fuera de casa lo que tal vez no sabemos encontrar dentro. Es ciertamente difícil encontrar una pareja sexualmente compatible, pero el mantener relaciones promiscuas no nos va a aportar más que un desgaste de nuestra esencia y un aumento de esa sensación de vacío interior.

En ocasiones conocemos a una persona que no sabemos el motivo, pero nos atrae sexualmente de forma irremediable. Este fenómeno sucede muchas veces y es tan solo una cuestión de niveles de vibración de la energía. Podríamos hablar aquí del principio de los vasos comunicantes. Una persona que tiene un nivel de vibración energética más bien bajo, se encuentra con otra persona que tiene un alto nivel de vibración. Su intuición le informa de que si se une sexualmente a la persona que vibra más alto, de alguna manera “absorverá” esa energía y aumentará su nivel de vibración. Un poco como si fuera un vampiro energético. Este fenómeno es utilizado por personas que saben que tienen una elevada vibración energética que se aprovechan de ello para conseguir mantener relaciones sexuales con otras personas que les apetece poseer. Por supuesto esto es jugar sucio y este tipo de acciones generará un karma negativo a estas personas carentes de ética y moral.

Como ya sabemos, disponemos de una compleja estructura energética a través de la cual circulan diferentes tipos de energías, entre las que se encuentra la esencia o Jing, la energía sexual. Esta energía sufre un proceso de transformación alquímica y si las prácticas son correctas se sublimará en energía espiritual o Shen, una energía de elevada vibración que nos llenará completamente y nos permitirá sentirnos permanentemente conectados a Dios.

Esta energía Jing, está directamente relacionada con los riñones y puede malgastarse totalmente mediante eyaculaciones excesivas, produciéndose así daños irreparables en el cuerpo a causa de un desgaste de la esencia, que se manifestará con envejecimiento prematuro, cansancio, enfermedades e incluso la muerte, si se agota totalmente. Es imprescindible aprender a controlar la esencia, que se contiene en el semen en los hombres y en los fluidos vaginales en las mujeres, además de en la sangre y la saliva. Según los textos clásicos un hombre de 35 años no debería eyacular más de dos veces por semana, pero eso no quiere decir que no pueda tener relaciones sexuales, al contrario, debe aprender a retener el impulso eyaculatorio para así aumentar su vitalidad conservando el Jing, aprender las artes de la alcoba para aprovechar el enorme potencial energético que tenemos a nuestra disposición gracias a las relaciones sexuales.

Cuando un hombre empieza su desarrollo, dispone de un caudal enorme de energía Jing, que le aporta la fuerza necesaria para crecer y formar un cuerpo físico sano y una estructura energética correcta. La misión de este excedente de Jing no es otra más que esa, está destinado a la transformación del niño en hombre, cosa que sucede a partir de los 21 años, cuando el cuerpo físico alcanza su completo desarrollo. Sucede hoy que los jóvenes empiezan a los 15 o 16 años a mantener relaciones sexuales sin que nadie les informe de cómo hacerlo, empiezan así a malgastar la esencia con frecuencia y al llegar a la edad adulta se encuentran convertidos en hombres débiles, de salud delicada y emocionalmente frágiles. Diferentes religiones nos advertían de la necesidad de mantenerse castos hasta la edad de 21 años, pero muchos achacaban esta norma a motivos morales y religiosos, sin pensar en la verdadera razón de la misma.

Si tenemos una pareja sexual compatible, dispuesta a aprender y practicar las artes de la alcoba, entonces podemos sentirnos afortunados ya que tenemos la posibilidad de realizar un trabajo interno muy hermoso, que nos llevará a acelerar nuestro proceso de transformación de las energías y mejorar nuestra salud rápidamente, disfrutando de unas relaciones sexuales sanas e inteligentes.

El orgasmo y la eyaculación son cosas distintas, lo que sucede es que ambos fenómenos suceden al mismo tiempo y no podemos distinguir el uno del otro, pero si aprendemos a controlar la eyaculación podremos disfrutar de un orgasmo mas largo y placentero sin malgastar la esencia y minar nuestra salud. Una vez conseguido esto, nuestras relaciones sexuales se volverán mucho más placenteras y tendrán un sentido mucho más amplio que la simple y egoísta búsqueda del placer físico.

Cuando el hombre y la mujer se unen mediante sus órganos sexuales, sus estructuras energéticas se fusionan en una sola y sus cuerpos hasta ese momento separados se acoplan el uno al otro como las dos piezas de un puzzle que por fin encajan. La unión sexual permite que el circuito energético se complete y la energía Jing circule del uno al otro, aumentando de forma espectacular el nivel de vibración de ambos que durante el acto sexual se han convertido en Uno experimentando el Tao en su interior. Pero para llegar a estos estados próximos a la unión con Dios, se debe alcanzar cierta maestría en el arte de retener el semen por parte del hombre y un gran control emocional por parte de ambos. Es en este momento donde debemos hablar de una cuestión sumamente importante y fundamental para alcanzar esos estados elevados de conciencia y de alta vibración energética que se experimentan durante las relaciones sexuales positivas: el Amor.

El Amor es la energía de más alta vibración que existe, Dios es la máxima manifestación del Amor y nosotros, simples mortales hechos a imagen y semejanza de Dios, estamos llenos de Amor. Al mantener relaciones sexuales con una pareja de la que estamos enamorados y a la que amamos tanto que sentimos que ambos somos parte del mismo ser, las energías propias de nuestra condición de humanos, Jing, Qi y Shen, se ven enriquecidas y aumentadas por la energía del Amor, convirtiendo el acto sexual en una fiesta de Luz y Cariño donde todo está permitido y que nos aportará un mutuo enriquecimiento a todos los niveles, físico, emocional, mental y espiritual. Las energías propias de nuestro cuerpo mortal perecerán con el mismo, pero la energía del Amor nos acompañará donde quiera que vayamos después de abandonar este mundo. Realizar el acto sexual sin este mágico ingrediente se convierte en un ritual frío y egoísta en el que solo se busca la satisfacción personal, el placer físico o la satisfacción del simple deseo carnal de posesión, dejándonos una sensación de vacío existencial que nos impide avanzar hacia la Luz y el Amor que tanto necesitamos.

Tenemos que habituarnos a conservar la esencia, encontrar una pareja sexualmente compatible de la cual estemos enamorados y juntos iniciar el aprendizaje de las artes de la alcoba, respetando los principios básicos del amor como son el respeto, la comprensión, la complicidad, la ternura, el juego, la pasión y la entrega del uno al otro. Hacer del juego del amor una práctica energética que nos una a nuestra pareja formando un solo Ser y que nos una también al Tao eterno e inmortal del que somos parte, es una forma inteligente de disfrutar de las relaciones sexuales haciendo de las mismas una práctica sumamente eficaz para mejorar nuestra salud y cultivar la vida. Igualmente a la hora de engendrar un nuevo ser, si gozamos de una buena salud sexual y emocional junto a una pareja amorosa, una verdadera Compañera de Vida con la que vibramos a la bonita frecuencia de la Luz y el Amor, sin duda la unión de ambos seres dará como resultado un embrión energéticamente fuerte y sano que será el vehículo ideal para que pueda encarnar un Ser de Luz y de Amor que desee tener la oportunidad de bajar a la Tierra a vivir una nueva experiencia vital. Si por el contrario estamos débiles y enfermizos, entregados a una vida desordenada y viciosa, engendraremos un ser de la misma vibración energética que los padres. Es el Amor lo que determina la calidad del Ser que bajará a la Tierra y llegar a vibrar a esa frecuencia requiere un esfuerzo evolutivo por parte de cada uno de nosotros.

Como vemos, el sexo juega un papel fundamental en el crecimiento y la vida de las personas. Los que optan por el celibato, tienen la oportunidad de aprovechar el excedente de Jing que se genera con la práctica para reabsorberlo mediante ejercicios de respiración y visualización aumentando así su vitalidad y salud general, pero esto requiere también de unas prácticas especificas y sin duda muy interesantes de conocer especialmente por personas que han hecho un voto de castidad o que viven solas y no pueden compartir sus impulsos sexuales con nadie. En alguna ocasión los monjes que viven en clausura haciendo voto de castidad se encuentran en la problemática de que al experimentar una erección natural o un fuerte deseo sexual que no pueden controlar desconocen los métodos de trabajo con esta fortísima energía sexual que se manifiesta, creándoles algunos problemas de índole moral consigo mismos ante la duda de no saber como resolver el asunto.

Consejos para relajar el deseo sexual cuando se manifiesta involuntariamente y no queremos mantener relaciones sexuales ni recurrir a la masturbación:

  • Aceptar el hecho de la excitación como algo natural, sin juzgarse duramente sabiendo que es una simple manifestación de la energía sexual, Jing, que necesita ser canalizada.
  • Si no queremos recurrir a la masturbación y no somos practicantes avanzados en el cultivo de la energía sexual, podemos darnos una ducha local de agua fría sobre el aparato genital, para relajar físicamente la zona y disipar el exceso de yang que nos molesta.
  • También podemos agacharnos en cuclillas, pues esta posición consigue que el impulso sexual disminuya sensiblemente.
  • Si nos es imposible resistir el impuso sexual, puede ser debido a la acumulación de tensiones emocionales extremas que necesitan ser liberadas, así que una eyaculación nos ayudará a liberarnos de esa energía negativa, por tanto si llegamos a la masturbación o si tenemos alguna polución nocturna involuntaria, no debemos sentirnos avergonzados por ello pues simplemente hemos vivido una manifestación biológica de nuestra naturaleza humana sin mayor trascendencia que la queramos darle.
  • Recurriremos a la Meditación como método de higiene habitual para controlar el deseo sexual y aprovechar la energía que se genera para revitalizar nuestro cuerpo físico y mejorar nuestra salud.
  • Una vida ordenada y disciplinada, junto a la práctica de la Meditación y la Oración, el ejercicio físico moderado como puede ser el Taichi Chuan y una alimentación sana y natural donde predominan las verduras y productos naturales, además de la ausencia de estímulos sexuales de cualquier tipo deben bastar para disminuir la posibilidad de sufrir este tipo de excitación.

Meditación para disminuir el deseo sexual.

  • Imaginaremos el deseo sexual como si fuera una gran esfera de luz de color rojo situada sobre el órgano genital.
  • A continuación sentiremos nuestra respiración y al inspirar imaginaremos como la luz roja aumenta de tamaño y empieza a ascender desde el perineo hasta los riñones, imaginando como esa luz envuelve completamente a los riñones y estos se preparan para recibir esa oleada de energía sexual, como si abrieran sus puertas a la misma.
  • Hacemos una pequeña pausa en la respiración.
  • Al soltar el aire, imaginamos como esa luz que envuelve a los riñones, penetra al interior de los mismos, quedando allí depositada revitalizándoles y nutriéndoles, cerrando los riñones sus puertas recogiendo así toda esa energía.
  • Jugaremos a esto durante el tiempo necesario hasta que la excitación disminuya o termine.
  • También podemos enviar esa energía en forma de Luz al Tantien Medio, imaginando como la esfera de luz roja situada en el Tantien Inferior o en el órgano donde sentimos el deseo sexual asciende y se mezcla con la luz de color dorado del Tantien Medio, situado entre el ombligo, la espalda y los riñones, aumentando así la cantidad de energía vital o Qi almacenada en el Caldero.

Consejos para parejas que quieren iniciarse en las artes de la alcoba:

  • Es importante plantearse las relaciones sexuales como algo bonito, que requiere de tiempo y de mucha comprensión, de probar y experimentar sin prisas, viviendo unos momentos de máxima comunión con nuestra pareja y con nuestra esencia divina que se manifestará en esos momentos.
  • El hombre deberá esforzarse por controlar el impulso eyaculatorio, sabiendo que es mejor conservar la esencia en lugar de derramarla con el semen. Para conseguirlo, simplemente deberá disminuir el ritmo al sentir que llega al punto sin retorno, parando completamente si es necesario, para volver a empezar de nuevo tras unos minutos de pausa.
  • El hombre es de naturaleza yang, es Fuego. La mujer es de naturaleza yin, es agua. El fuego puede hacer hervir el agua, pero eso lo consigue poco a poco. El agua una vez alcanza el punto de ebullición, tarda mucho en enfriarse. Es por eso que la mujer tiene orgasmos prolongados y múltiples.
  • El agua puede apagar el fuego rápidamente. El hombre puede alcanzar un orgasmo en unos pocos minutos, perdiendo en ese momento toda la energía y el impulso sexual, por eso debe actuar con inteligencia y tener paciencia, no dejarse llevar por el ímpetu del momento y tratar de sentir a su pareja como parte de él mismo, así poco a poco conseguirá llevar el agua al punto de ebullición.
  • La mujer por su parte debe tratar de sentir también al hombre y cuando sienta que este está llegando al punto de no retorno, relajarse y tratar de calmar a su compañero, pues si el agua apaga el fuego, se acabará el juego amoroso hasta que el hombre se recupere y eso puede durar horas.
  • Es interesante tratar de llegar al orgasmo al mismo tiempo, pues en ese momento de máxima vibración energética el hombre envía su energía yang a la mujer y la mujer su energía yin al hombre, produciéndose una maravillosa comunión de Amor donde sentiremos la energía circular por los dos cuerpos fusionados en un solo cuerpo de luz, intercambiando nuestras esencias, alcanzando un estado elevado de conciencia que se puede prolongar durante horas cuando se tiene una verdadera maestría sobre las artes de la alcoba.
  • Al sentir que llegamos al orgasmo, tengamos o no eyaculación, tanto el hombre como la mujer pueden realizar unas suaves inspiraciones imaginando como absorben la energía amorosa de su compañero, al tiempo que al espirar le ceden parte de la suya propia creando así un maravilloso circuito de amor.
  • Cuando la pareja se encuentra unida genitalmente y las lenguas se tocan es cuando se cierra completamente este circuito energético y la energía alcanza un elevado nivel de vibración.
  • Si el hombre tiene una eyaculación, debe imaginar esa energía que se le escapa como si fuera una luz e inspirar imaginando que esa luz se reabsorbe al interior de su cuerpo, así al menos minimizaremos la perdida de Jing y de semen que se derrama.
  • Ambos miembros de la pareja tienen que conocer el cuerpo de su compañero, sus reacciones y preferencias. Por supuesto deben desear el placer de su compañero tanto como el propio.
  • El hombre puede usar la técnica de las 9 penetraciones superficiales por una profunda, alternando estos ritmos hasta hacer hervir el agua sin caer en la tentación de acelerar su ritmo con el riesgo de que el agua apague el fuego. Esta técnica se ha revelado como una de las más eficaces para conseguir que la mujer alcance el orgasmo fácilmente, momento que podemos aprovechar para tener el orgasmo conjunto y alcanzar así una gran fusión entre ambos.
  • Es importante tratar de no eyacular mucho, como media dos veces a la semana para un hombre de 35 años de edad. No obstante, si la tensión sexual es muy fuerte, se puede aumentar ocasionalmente la frecuencia.
  • La mujer es multiorgásmica por naturaleza, la experiencia y el conocimiento del cuerpo de la pareja nos dará las claves para conseguir llevarla a estos estados placenteros y amorosos de comunión con el Tao.
  • El hombre puede ser multiorgásmico si aprende a controlar su eyaculación y a diferenciar el orgasmo de la eyaculación, para ello dispone de ejercicios diversos y necesitará contar con la ayuda y comprensión de su pareja para alcanzar ese nivel de control de la energía.
  • En general se dice que un hombre de 35 años no debería eyacular más de dos veces a la semana, dos veces al mes a partir de los 50 años y nunca más al cumplir los 60.
  • Estas técnicas de alquimia sexual taoísta no se pueden aprender leyendo un libro, por lo que es recomendable acudir a centros especializados y aprender bajo la guía de un maestro experimentado que nos indique los pasos a seguir para avanzar en nuestro conocimiento de la práctica sexual y el Qigong. Si queremos mejorar nuestra salud y llevar una vida sana y armoniosa no podemos dejar de aprender como controlar nuestra maravillosa energía sexual.

jul 1, 2011 | Publicado por en Noticias | Comentarios desactivados